Publicada By  dadean - Actividades programadas    

Tipo de actividad: Taller de formación teórica

Fecha: 8 y 10 de noviembre de 2010

Lugar: Aula del ICE, UPV, Valencia

Duración: 8 horas

Título: Planificación de la docencia basada en resultados de aprendizaje: elaboración de guías docentes

Profesorado: Pilar Cáceres, ICE – UPV.

Descripción de la actividad:

La primera sesión se inicia con una prueba de nivel previo, a fin de que todos partamos del mismo referente común para poder abordar los conceptos que se desarrollarán a lo largo del taller. Esta primera sesión se centra en la definición de los conceptos de competencia y objetivo, cómo deben ser formulados y el papel que juegan en la planificación de las asignaturas. La sesión se desarrolla en torno a diversas actividades, que permiten:

  1. Identificar claramente la correcta formulación de competencias.
  2. Reflexionar acerca de la necesidad de identificar claramente los objetivos formativos de las asignaturas a partir de los beneficios que proporcionan.
  3. Formular adecuadamente resultados de aprendizaje para competencias que deban trabajar las asignaturas.

La segunda sesión expone el resto de aspectos que constituyen una guía docente, focalizándose en la necesidad de plantear actividades y sistemas de evaluación acordes a los objetivos previamente definidos, realizándose una actividad al respecto. Para una correcta planificación, se hace especial hincapié en la necesidad de realizar un cronograma de la asignatura que refleje, entre otras cosas, la fecha y unidad didáctica, la metodología a seguir, el trabajo a realizar (tanto del profesor como del alumno), la fecha de entrega, etc. Como trabajo del taller, se propone la revisión de la guía docente de una las asignaturas que impartimos, incluyendo el cronograma de la misma. La revisión de la guía docente de Diseño Lógico puede consultarse aquí.

Palabras clave: Planificación, Guía docente, Objetivos

Valoración personal

¿Qué he aprendido?

La guía docente es el vehículo utilizado para la planificación de una asignatura, es decir, qué queremos que el alumno aprenda, qué actividades vamos a desplegar para lograrlo, cómo lo vamos a evaluar, y cuándo tendrán lugar estas actividades y evaluaciones. Así pues, este es un documento público, que debe servir al alumno para conocer qué objetivos debe alcanzar, cómo alcanzarlos, etc.

Posiblemente, el aspecto más importante de la guía docente es la definición de los objetivos formativos de la asignatura, ya que determinará las metodologías a emplear para alcanzarlos y el sistema de evaluación que deba ser utilizado. Incido, a mi modo de ver, en la mayor importancia de los objetivos frente a las competencias, ya que las competencias (saber hacer complejo que abarca tanto conocimientos, como habilidades y actitudes) pertenecen a la titulación, mientras que los objetivos formativos son específicos de las asignaturas, aunque obviamente contribuyen a que el alumno mejore su nivel en las competencias a las que este objetivo formativo sirve. Tanto las competencias como los objetivos deben ser formulados por medio de verbos de acción directamente observables y medibles, lo que permitirá evaluar el nivel de consecución de cada alumno con respecto a la competencia u objetivo concreto. Así, resulta imprescindible determinar a qué competencias de la titulación contribuye la asignatura (y en qué grado), y definir qué objetivos formativos específicos pretende trabajar la asignatura para favorecer el desarrollo de dichas competencias.

De este modo, la correcta definición de los objetivos formativos de la asignatura, resulta de enorme importancia a la hora de seleccionar aquellos contenidos que deban impartirse, las actividades planteadas y su evaluación. Todo esto deberá articularse de manera coherente en la guía docente, de forma que el alumno conozca todos estos detalles, y el profesor disponga de una planificación clara y precisa de la asignatura. Asimismo, el uso de un cronograma permitirá realizar una primera estimación temporal del conjunto de actividades a desarrollar, tanto en las sesiones presenciales como en las no presenciales.

Así, la guía docente debe ser un documento vivo, que deberá actualizarse en cada curso académico para corregir todos aquellos problemas resultantes de una errónea estimación de la planificación, mejora de las actividades propuestas, ajustes en los procesos de evaluación, y replanteamiento de contenidos u objetivos.

Siguiendo esta línea de razonamiento, me atrevo a decir que las guías docentes de las asignaturas que imparto son “una castaña pilonga” o, para ser políticamente correcto, no se ajustan a los requerimientos adecuados de una guía docente útil al servicio del alumno. Después de buscar por la web de la ETSINF, parece que únicamente se tiene acceso a los resúmenes de las guías docentes y, dado que eso es exactamente lo que se nos pide cada año desde el departamento y el centro, ese es el trabajo que hay realizado. Sería necesario revisarlas en profundidad para que abarcaran todos los aspectos cruciales que han sido anteriormente indicados, adecuándolas así a su finalidad última.

¿Lo puedo considerar un desafío intelectual?

El aspecto más peliagudo de la elaboración de la guía docente consiste en la definición de los objetivos formativos que se persiguen, ya que esto determinará los contenidos, el tipo de actividades y métodos de evaluación que puedan utilizarse para la consecución de dichos objetivos. Así, es necesario reflexionar profundamente acerca de cuáles son los objetivos específicos de la asignatura, y a qué competencias contribuyen.

La selección de los contenidos, diseño de actividades y métodos de evaluación, deben estar en la línea de los objetivos planteados. Todo esto puede requerir, y requeriría, una coordinación entre asignaturas que pretendan trabajar las mismas competencias ya que, de otra forma, podemos llegar a colapsar al alumno, innecesariamente, con demasiado trabajo. Esto, además de trabajo intelectual, supone un trabajo de coordinación inmenso, al cual no estamos acostumbrados, no ya entre departamentos, sino incluso entre asignaturas de un mismo departamento.

Finalmente, y más allá de la elaboración de la guía docente, el mayor trabajo intelectual puede residir en la propia evaluación de la guía docente realizada. ¿Se han ajustado los métodos de evaluación a los objetivos marcados? ¿Se han diseñado correctamente las actividades? ¿La planificación temporal ha sido adecuada? Todas estas preguntas requieren de la realización de diversas observaciones a lo largo del curso que, posteriormente, deben analizarse para corregir todos aquellos aspectos mejorables en vista de los resultados obtenidos y actualizar la guía docente en consecuencia.

¿Qué grado de aplicabilidad tiene en mis asignaturas?

A corto plazo: Como he comentado anteriormente, las guías docentes completas de las asignaturas que imparto no se encuentran disponibles (vamos, que no las hemos hecho) así que, a corto plazo, la mayor urgencia reside en adecuarlas para hacerlas públicas para el alumnado. Esto permitirá, tal y como ya se ha explicado, que los alumnos conozcan los objetivos que deben alcanzar al final de la asignatura, que actividades se desplegarán para alcanzarlos, y cómo serán evaluados. El tener que definir todos estos aspectos de antemano, nos permitirá disponer de una planificación precisa de las asignaturas.

A largo plazo: Con el paso de los años, las guías docentes deben ir evolucionando, recogiendo las diferentes mejoras introducidas de acuerdo a la experiencia de años anteriores. Por ello, resulta imprescindible realizar observaciones que permitan determinar el grado de consecución de los objetivos a través de las actividades propuestas, y la validez y fiabilidad del sistema de evaluación propuesto. Esto redundará, a largo plazo, en una mejora del aprendizaje de los alumnos conforme se vaya adecuando la planificación de la asignatura (reflejada en la guía docente) a los objetivos que se pretenden alcanzar.

Observaciones

Además de las transparencias utilizadas para articular la exposición del tema, disponibles en PoliformaT, se entrega una tabla-esquema con la Taxonomía de Bloom, que recoge los diferentes verbos de acción que pueden utilizarse para expresar la tarea a realizar de acuerdo a diversos niveles de realización (de más simple – Conocer – a más complejo – Evaluar).

20 noviembre, 2010
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